Abg. Omar Cabrera Villca

La violencia intrafamiliar, que crece en tiempos de pandemia en Bolivia. No es nueva, no nace con la cuarentena sanitaria, siempre ha estado.

El gobierno nacional declaro Cuarentena Total en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, contra el contagio y propagación del COVID-19, mediante D.S. No 4199 de fecha 21 de marzo de 2020, reforzado por los Decretos Supremos No. 4200, No. 4214, y toda legislación emitida por las Entidades Territoriales Autónomas, que tienen por objeto reforzar y fortalecer las medidas en contra del contagio y propagación del COVID-19.

Para las niñas, niños, adolescentes y mujeres en Bolivia, las medidas de protección contra la pandemia del COVID-19, que las obligan al confinamiento obligatorio con sus agresores que se encuentran en casa, dejando a las victimas de violencia domestica en condiciones de mayor vulnerabilidad.

En épocas de pandemia, las niñas, niños y adolecentes conviven con sus agresores de acuerdo a los datos oficiales del Ministerio Publico, desde el día 22 de marzo, se registraron 108 casos de victimas de violación infante, niña, niño o adolescente tipificado en el articulo 308 bis., del Código Penal, 102 casos de victimas de estupro tipificado en el articulo 309 del C.P., y 32 infanticidios tipificado en el articulo 258 del C.P., recién nacidos que perdieron la vida en manos de sus progenitores. La violencia contra niñas, niños y adolescentes es detectada cuando van a la escuela o en una revisión medica, pero con el coronavirus no van a la escuela ni concurren a un Centro de Salud, de acuerdo a la Dra. Guiomar Bejarano presidenta de la Asociación Científica de Psicología Forense de Bolivia, ocho de cada diez situaciones de violencia, física, psicológica y sexual suceden dentro del hogar, el abuso sexual infantil y toda forma de violencia es una realidad que convive con nosotros cotidianamente. Para terminar con este flagelo se tiene que asumir una responsabilidad compartida entre todos los actores de la sociedad (Nivel Central del Estado, Entidades Territoriales Autonomías, padres, profesores, familia y amigos), enmárcanos en la Ley 548 Código de Niña, Niño y Adolescente, la ley 603 Código de Familias y toda norma legal que protege los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

En Bolivia se registraron 24 casos de feminicidios tipificado en el articulo 252 bis., del C.P., y 153 casos de violación sexual tipificado en el articulo 308 del C.P., durante la cuarentena sanitaria, haciendo un total de 54 casos de feminicidio en lo que va del año, datos oficiales del Ministerio Publico, lamentablemente el agresor suele ser muy cercano a la familia o incluso parte de ella. Todas ellas en aislamiento, confinadas y desprotegidas ante sus asesinos o violadores. La mujer en Bolivia esta protegida por la Ley 348 del 9 de marzo de 2013, Ley Integral para Garantizar a las Mujeres un Vida Libre de Violencia, que tiene por objeto establecer mecanismos, medidas y políticas integrales de prevención, atención, protección y reparación a las mujeres en situación de violencia, así como la persecución y sanción a los agresores.

Ante esta situación, las autoridades bolivianas y la fundación “Estas Vivo”, de la empresa de Telecomunicaciones VIVA, habilitaron una línea gratuita 800140348, para todo el país, con el fin de atender denuncias de violencia familiar a través de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV). La línea gratuita que en sus últimos tres dígitos termina con el mismo numeral de la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una vida Libre de Violencia Ley No. 348.

Las cifras de la ONU son contundentes: a nivel global 243 millones de mujeres y adolescentes entre 15 y 49 años han sido víctimas de violencia física y/o sexual a manos de su pareja. Además 137 mujeres son asesinadas a diario en el mundo por un miembro de su familia y menos del 40 % de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda.

Antes de la pandemia, la violencia doméstica era una de las principales preocupaciones para las mujeres de América Latina, y su fin, la bandera con la que desde finales de 2019 y comienzos de 2020 colmaron las calles en países de toda la región. Sin embargo, pasaron pocas semanas y las cifras indican que con el avance del COVID-19 y las medidas de aislamiento social, la cifra de feminicidios y abusos crezca.

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