Foto:Tupiza es Noticia

DE COLOR HUMANO

Por: Eliana Soza Martínez

fizcaeliana@gmail.com

Muchos estamos con esta duda. Si bien es lamentable que más de un mes el fuego no haya sido totalmente extinguido, que 1,7 millones de hectáreas hayan sido arrasadas y que 41% en áreas protegidas se han visto afectadas; también toca pensar en lo que pasará después. Sí, nosotros ciudadanos de a pie debemos reflexionar cuál será nuestra posición en cuanto al futuro de la Chiquitania boliviana.

Se preguntarán qué podemos hacer como simples ciudadanos para definir lo que pasará con uno de los pulmones del mundo y por tanto un recurso mundial importantísimo. Pues al tener una posición deberemos ser congruentes con ésta y así luchar en las urnas, en las calles y donde se necesite.  

Por lo visto tenemos dos posibilidades: La primera apoyar los desmontes y los nuevos asentamientos en las áreas que han sufrido el incendio o su uso en agroindustria buscando el desarrollo de esos municipios. La segunda es exigir la abrogación de la Ley 741, DS 3973, la inmovilización de las tierras afectadas por los incendios y poner un alto a la dotación de tierras fiscales y áreas protegidas para colonos y para agroindustriales, por tanto la búsqueda de la no mercantilización de bosques.

En definitiva, apoyo la segunda opción. Para esto sé que el camino no será corto y tampoco fácil. Porque se deberá, en primera instancia, desmitificar el concepto de desarrollo que muchos izarán como bandera para su lucha a favor de los asentamientos y uso de la agroindustria, dirán que solo así estos territorios saldrán de la pobreza y el olvido en el que estaban marginados antes de la catástrofe ambiental.

Desde hace mucho tiempo ya en colegios, universidades y otros espacios como los medios de comunicación nos han bombardeado con esta definición de desarrollo, es decir que más caminos, grandes industrias, más construcciones físicas significan crecimiento de un municipio o departamento. Esta, definitivamente, es una definición bastante limitada porque no se toma en cuenta el desarrollo humano y no incluye áreas como educación, salud y cultura.

Además que este caso es bastante singular, no estamos hablando de tierras vacías, en las que no existía nada. Estamos hablando de bosques, parques, áreas protegidas que reunían una biodiversidad tan rica y variada, que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. Estamos hablando del hogar de pueblos indígenas y de una infinidad de especies animales.

Por todas estas razones los que apoyemos esta posibilidad deberemos exigir el cumplimiento de lo que nuestro presidente propuso en la reciente Cumbre por la Amazonía en Colombia “Una alianza para la Amazonía basada en principios de multilateralismo y la no mercantilización de bosques”. Es decir, a mi entender, no usar estas tierras para otra cosa que no sea la naturaleza. En este mismo sentido el objetivo a mediano y largo plazo será la reforestación de todo el territorio que sufrió los incendios y su posterior protección a través de leyes y decretos o lo que fuera necesario.

¿De qué nos servirían industrias, caminos, edificios, incluso casas si no tenemos aire limpio, agua potable? y de la producción de estos dos últimos elementos es responsable la Amazonía. Es una realidad que es responsabilidad de nuestra generación proteger los bosques, selvas y toda su flora y fauna.

Mientras tanto, como ya sugerí en otros artículos, debemos ir transformando nuestros estilos de vida a unos más amigables al medio ambiente, así como exigir y ser partícipes de iniciativas de reforestación de espacios verdes en todas las ciudades del país.

Una iniciativa muy interesante que leí que se hacía en Argentina y que podríamos copiar en todos los municipios es sembrar un árbol en la vereda de cada casa de las ciudades, otras que cada egresado de la universidad planté diez árboles y tantas otras que se pueden planificar, de acuerdo al contexto local de cada lugar.

Queda mucho que exigir a las autoridades, pero como siempre mucha responsabilidad que asumir como ciudadanos. Debemos alzar nuestra voz por la rehabilitación inmediata de la Chiquitanía y su protección permanente. Sabemos que será un proceso largo, pero es compromiso de nosotros con el mundo y con las generaciones que vendrán. Juntos podemos lograrlo, hagamos cada uno lo que nos corresponde.

Te invito a dejar tus comentarios sobre este tema en mi blog: http://decolorhumano.blogspot.com/

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