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DE COLOR HUMANO

Por: Eliana Soza Martínez

fizcaeliana@gmail.com

Cuando hablamos sobre un compromiso romántico, que tiene como fin el matrimonio, pensamos inmediatamente en: promesas, vínculo emocional (amor), una vida juntos, lo que a su vez quiere decir luchar juntos por la felicidad. Así podríamos seguir enumerando varios temas pero ese no es el tema de esta columna. Entonces ¿qué significará un compromiso laboral? ¿Nos casamos con nuestro empleador o los empleados? de alguna manera sí.

Al igual que en el ámbito romántico la relación empleado – empleador comienza con la primera entrevista. Es el momento en que ambos tienen la posibilidad de conocerse el uno al otro y lo más importante qué se espera de uno.

Sin embargo, me pongo a pensar en todas las entrevistas de trabajo que tuve y en la mayoría el que preguntaba era el empresario y en cambio yo no preguntaba nada. Cuando era la responsable de hacer la entrevista a un posible funcionario tenía que preguntar, si él o ella tenían alguna interrogante y la mayoría de las veces averiguaban solo cosas como el horario o algo así y nada más.

Esta teoría de la relación laboral habla de la importancia que tiene este primer encuentro y sugiere que es ahí cuando se tienen que plantear temas tan importantes como las opciones de desarrollo profesional en la empresa o institución, o lo que otros llaman “hacer carrera”  o en su caso, las formas de incrementar los ingresos. Estas, dos consultas, en opinión de los expertos, son las que deberían hacer los entrevistados. Por su parte los contratantes tienen que indagar sobre las razones por las que la persona se postuló para este cargo y sus expectativas a futuro en su vida profesional.

Con esta información básica y simple, se puede ir construyendo este compromiso laboral, que David Reyero Trapiello en su artículo “Compromiso laboral: la nueva ventaja competitiva” define más claramente como: la “vinculación laboral a nivel racional, emocional y trascendente, con una búsqueda del beneficio mutuo empleado-organización mediante una actitud proactiva por ambas partes para mantener la calidad de este vínculo a largo plazo”.

De esta manera se puede descomponer esta definición en varios aspectos. Primero es un vínculo racional, porque participan en él seres pensantes, pero además se refiere al grado de promoción, de estabilidad laboral que se ofrece al futuro dependiente. Por su parte lo emocional tiene relación por la identificación que tenga el trabajador con los valores institucionales, la confiabilidad y coherencia de los directivos y los jefes  directos, como de los demás compañeros. Finalmente lo trascendente va más allá de la identificación, es cuando el funcionario se siente realizado con el trabajo que desarrolla, sintiendo que su labor es una contribución no solo a la empresa sino a la sociedad.

Otro aspecto imprescindible es la búsqueda de beneficio mutuo, porque como en toda relación se quiere no solo que uno se beneficie, sino que sea algo equitativo, de formas diferentes tal vez, pero que las dos partes queden satisfechas. Aquí nace la pregunta ¿qué pretenden tanto el empleador como el empleado?

Daré mi opinión que imagino la compartirán, por lo menos en algunos aspectos. La persona desocupada pretende un trabajo en el cual pueda hacer algo en lo que es muy bueno, un ambiente de trabajo positivo y agradable; oportunidades de hacer una carrera subiendo en jerarquía; ir incrementando sus ingresos o en su caso tener la ocasión de capacitarse. Sentir que su criterio es tomado en cuenta, que es un colaborador y no un número más, que puede confiar no solo en sus superiores sino en sus compañeros y que los directivos o la parte administrativa se preocupa por su progreso.

El Empleador por su parte desea que el personal que contrata sea responsable, que tengan un compromiso y lealtad con la institución, como se dice informalmente, que se pongan la camiseta de la empresa. Busca eficiencia y eficacia en la labor que desempeñen; cualificación y capacidad de aprender. Cuando el trabajo sea de relación directa con el público, clientes o usuarios espera que el personal tenga buen carácter y vocación de servicio.

En ambos casos podríamos seguir enumerando más expectativas. Sin embargo lo más importante es que las dos partes se comprometan, como los novios a trabajar continuamente en sus compromisos contraídos, en búsqueda de una relación a largo plazo. Que en la mente del funcionario quede “si la institución gana yo también gano” y en la cabeza del empresario “si mis empleados están felices y apasionados con lo que hacen, se notará en el buen trabajo que realicen”. Por tanto este compromiso laboral es de dos y dependerá de ellos que puedan llevar adelante un futuro próspero y positivo. Pero lo más importante que si cumplen este compromiso habrá más personas que aman lo que hacen por lo que encontrarán felicidad que a su vez compartirán con otros. 

Te invito a dejar tus comentarios sobre este tema en mi blog: http://decolorhumano.blogspot.com/ 

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