UN HUAQUE REGISTRADO EN 1898

0
Foto: ABC Nación Chichas
Foto: Freddy Tarcaya Gallardo

El Huaque es un trabajo solidario de tipo comunal donde concurre la vecindad a tomar parte de la siembra, la ayuda mutua es la característica. No existe la mediación del dinero como forma de pago por el trabajo realizado, sino, el acto de la siembra y su participación en ella es solidaria.

Además, tiene la ritualidad correspondiente donde se challa la semilla y se agradece a la Pacha con coca, cigarro y chicha. En el interin del descanso se reparte la comida que generalmente es la “Patascka” o el ají de maíz “pelau”. Terminada la siembra comienza el chumili que implica el canto y baile al son de la caja y el erke.

Es una costumbre profundamente arraigada en la Nación Chichas, no es casual que esta actividad agrícola haya sido registrada en 1898:

Foto: ABC Nación Chichas

“Huaques. Siguen atrayendo mucha jente al campo. Qué son los huaques? sera la pregunta que pueda hacerse  el que este poco interiorizado de nuestras costumbres. Allá va nuestra explicación para que el lector no ponga en prensa el intelectus. Huaque es el agasajo que se hace á los amigos celebrando la siembra. El día indicado para el suceso; el alférez invita á sus relacionados para que lo acompañen, (…)

Después de tales apartes se beben las primeras copas celebrando lo que ha sido objeto de la reunión y haciendo votos porque la cosecha pueda ser esplendida y pueda resarcir el gasto presente, que como es natural, ha dejado silvando los bolsillos del anfitrión”. (LA FRONTERA, 1898: 2)

El Huaque pervive pese al tiempo transcurrido, no ha cambiado mucho porque esencialmente el modo de producción comunitario, está plenamente vigente. La siembra y la producción del maíz y otros productos en las comunidades chicheñas no necesitan más que el concurso de fuerza de trabajo familiar y comunal

CRONOLOGÍA DE HECHOS HISTÓRICOS EN LOS CHICHAS (6/11/2012)

2
Foto: Freddy Tarcaya Gallardo

La extensión territorial de los Chichas ancestralmente correspondía a las provincias Nor y Sur Chichas, Modesto Omiste, parte de Tarija, el Sur de Chuquisaca, el espacio lipeño – atacameño, y la puna argentina. Espacio que fue testigo de luchas contracoloniales. Por ejemplo, en 1551 los Chichas aliados con los Atacameños hicieron frente a Valdivia cuando invadía el valle de Atacama.

En el año de 1563 se produjo la asonada de Chichas, Calchaquies Omahuacas, Atacamas y Chiriguanos, los cuales arrasaron la antigua ciudad de Nieva hoy Jujuy.

El 1577 Luis de Fuentes ante las constantes rebeliones arremetió contra los Chichas, pasando a degüello a mujeres y niños en Talina. En agosto de 1625, Chocaya fue testigo de otro levantamiento contra la corona española, la imposición de la Mita provocó un sangriento episodio.
En Calcha el Cacique Principal y Gobernador del pueblo de Calcha, Justo Pastor Yelma, al oponerse a los tributos le hicieron prisionero junto a la Mama Segunda Ana María Yelma de Chaira, quien fue quemada y asesinada en julio de 1774.

En 1781 Tupiza y Cotagaita se insurreccionaron ante la hoguera tupamarista, lo que desató el apresamiento de 70 rebeldes en Cotagaita, fueron ejecutados 9, entre ellos el caudillo Pedro de la Cruz Condori, en Tupiza se ajustició a 23.

CONTEXTO DE LA BATALLA DE SUIPACHA

La subversión del Alto Perú se manifestó en La Plata el 25 de mayo de 1809 y el 16 de julio en La Paz, el Virrey de Buenos Aires Hidalgo de Císneros mandó a José Córdova y Vicente Nieto para imponer el orden colonial. Nieto dijo: “¡Hola los cholos! Yo iré con doscientos patricios, y estos bastan para azotar esa canalla”.

Entretanto el Virrey de Lima Abascal de Marquez, delegó la represión a José Manuel Goyoneche contra la Junta Tuitiva del 16 de julio, el terror se desató sobre el Alto Perú.

En abril de 1810 sucede una inesperada rebelión indígena, en Toledo Manuel Victoriano Titicocha, exigía su reconocimiento como Cacique Gobernador.

El 25 de mayo Buenos Aires eclosionó desconociendo al Virrey Santiago Liniers. En este contexto las fuerzas independentistas, apoyaron a las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

Si las palabras de Nieto refiriéndose peyorativamente a los protagonistas del 25 de mayo en La Plata exaltaron el sentimiento independentista, el exabrupto del Virrey de Lima fue una verdadera provocación, al decir: “que los americanos eran unos hombres destinados por la naturaleza para vegetar en la oscuridad y abatimiento, y que mientras hubiera español nacido en Europa, a ese le correspondería el gobierno de la América”.

Mientras eso acontecía el Ejército Expedicionario al Alto Perú, comandado por Antonio González Balcarce, partía el 7 de julio de 1810 de Buenos Aires hacia las cuatro Intendencias del antiguo Virreinato Potosí, Charcas, Cochabamba y La Paz, controladas por el Virrey Abascal.

El levantamiento de Cochabamba del 14 de septiembre puso en jaque al dominio español. El clima subversivo para los realistas se acrecentaba y las tropas auxiliares se acercaban al Alto Perú. El 24 de septiembre en Santa Cruz se conformó una Junta de Gobierno, que destituyó al Gobernador Intendente Pedro José Toledo. El 6 de octubre Oruro con Tomás Barrón reconoció a la Junta de Buenos Aires.

La revolución de las Provincias Unidas tiene eco el 19 de junio de 1810, Salta apoya la causa, Jujuy hace lo mismo el 4 de septiembre.

El 30 de septiembre en Cangrejos se libran las primeras escaramuzas entre los guerrilleros de Güemes” (vanguardia de Balcarce) y las tropas españolas. El 4 de octubre Yavi también presenciaba la incursión guerrillera. Las tropas españolas se retiraron hacia Tupiza, abandonándola el 9 de octubre rumbo a Cotagaita. Tarija y los Chichas como prolongación de la intendencia de Salta tomaron posición independentista.

El 10 de octubre de 1810 en Mojo se concentraron las tropas de Antonio González Balcarce, José Antonio Larrea por el Sur del Alto Perú, Pedro Galup y Martín Güemes por el Norte Argentino, Pedro Antonio Flores, Francisco Uriondo, Ramón Rojas y Eustaquio Méndez de Tarija; Vicente Camargo de Cinti y Pedro Norberto Arraya por los Chichas.

Mientras el grueso del ejército auxiliar avanzaba hacia el Alto Perú los guerrilleros afincaban sus fuerzas tomando Tupiza el 11 de Octubre. El 17 una patrulla choca con los realistas en la Cuesta del Almona, preludio de la Batalla de Cotagaita.

Cotagaita era estratégica, pasó ineludible a Potosí, sitio demarcador entre las Provincias Unidas y el Alto Perú. El Virrey del Perú, Abascal, ordenó a Goyeneche su defensa desde mediados del mes de julio.

El 27 de octubre las tropas insurrectas se enfrentaron a las 10: 30 a. m. a 800 hombres de Córdoba. Güemes imposibilitado de vencer, se retiró a las 3 p. m. a Cazón permaneciendo allí hasta el 31. Tras la persecución se repliega hacia Tupiza y posteriormente a Nazareno.

El 6 de noviembre Córdova en Suipacha tenía la certeza de su victoria. Los guerrilleros acampados en Nazareno en la mañana del 7 atacan a los realistas. Martín Güemes con sus tropas, Pedro Arraya y su caballería chicheña obtienen la victoria de la memorable Batalla de Suipacha, repercutiendo el 10 en Potosí y el 14 en Cochabamba.

Desde entonces la guerra en los Chichas se extendió hasta la batalla de Tumusla el 2 de abril de 1825. En ese proceso José María Chorolque “Comandante General de la Puna”, enfrentó al colonialismo. El 9 de diciembre de 1819, acosado por las fuerzas realistas de Canterac, sale de Tupiza hacia la Rinconada hoy Argentina, al día siguiente fue apresado y ejecutado con su familia y 24 de sus combatientes, fue un guerrillero limpio y consecuente.

EXPLICACIÓN DEL PROCESO HISTÓRICO DE LA MASACRE DE NAVIDAD, MI PRIMER LIBRO. (escrito en 1999)

0
Freddy Tarcaya Gallardo

De manera general, La Masacre de Navidad es un episodio de la larga y persistente lucha del pueblo explotado, que se enmarca en un proceso histórico de larga data fue perpetrada en diciembre de 1996. Este proceso donde el ciclo vital del hombre no alcanza a percibirlo, se encuentra intrínseco en la contradictoria formación económico – social de Bolivia, en la coexistencia de modos de producción precapitalistas, con el capitalista en el que el último es el dominante, en la presencia de nacionalidades oprimidas y la opresión imperialista. Todos estos elementos cuyas raíces se encuentran en los resabios del incario, la colonia y los albores de la república y la realidad actual, se entrecruzan en el plano social en una fusión contradictoria de intereses de clase y de naciones oprimidas, que se ven expresados en movimientos sociales aparentemente inconexos y extraños entre sí.

Particularmente, la masacre del norte potosino refleja de manera nítida diferentes intereses de clases sociales, por un lado los proletarios y campesinos, éstos últimos también como nacionalidad oprimida y por otro la presencia del Estado boliviano como expresión del imperialismo.

Se concluyó que Bolivia por su lacerante miseria, es un país altamente explosivo y convulsionado, a diario las masas se vuelcan a las calles y no pocas veces, estas movilizaciones terminan en violentos enfrentamientos con las fuerzas represivas del Estado. La masacre de Amayapampa, Capasirca y Llallagua es un fenómeno que es parte de la movilización de masas que vive el país, además de constituirse en un impresionante laboratorio social, se convierte para la sociología marxista, en la piedra angular donde se comprueba la veracidad existente de la lucha de clases, hallando el marxismo, su validez teórica y criterio de verdad, en la práctica, en la realidad concreta, donde los «politólogos» con sus “teorías” del acabose de la lucha de clases, no tienen más remedio que refugiarse en el silencio sepulcral o restar importancia a las luchas sociales.

De lo acontecido se puede constatar que el proletariado pese a su debilidad numérica, se halla presente en el combate antiimperialista con su programa, con su innato instinto comunista. Al mismo tiempo que expone ante los hechos su capacidad de ser el «jefe» del levantamiento popular que expulsará a la burguesía y al imperialismo del poder. Pues los obreros de las minas de Amayapampa y Capasirca, cuando plantearon su lucha, arrastraron detrás de sus posturas al conjunto de los ayllus, cooperativistas y población en general, es pertinente decir por tanto, que fueron los obreros quienes se alzaron como punta de lanza de la nación oprimida para enfrentar la penetración del capital financiero.

Se pudo constatar que esta majestuosa lucha, en su esencia reveló la impetuosidad instintiva de estas masas, que chocaron con un terreno abrupto para generalizar su lucha, a saber: una dirección incoherente ideológicamente, el papel «saboteador» de la burocracia sindical. Aún pese a lo anotado, mineros, campesinos, cooperativistas llevaron al extremo su tenacidad y se negaron a doblar la rodilla pese a la masacre.

Fue un choque de posiciones encontradas, de intereses de clase, en fin, una guerra de clases, entre políticas diferentes, de la burguesía nativa y del imperialismo timoneada por el Estado y la del proletariado a la cabeza de las masas. Este enfrentamiento afloró cuando la transnacional al asentarse en un territorio de formas de producción precapitalistas, avivó el anticapitalismo de las masas indígenas – organizadas en ayllus – cuyos territorios fueron usurpados por la «propiedad» de la transnacional.

La ocupación de las fuentes de trabajo, como quedó demostrado, solo puede conducir a la expropiación de los medios de producción, a socavar el fundamento de la sociedad capitalista, la propiedad privada. Lo sucedido en Capasirca y Amayapampa, si bien marca un hito en la lucha de los explotados, apenas es en la historia un episodio en el largo camino que recorren las masas.

Quedó evidenciado que el Estado lejos de ser un «árbitro» como pretenden los «neoliberales» y «teóricos» de todo cuño es un instrumento coercitivo el cual actúa en torno a los intereses de clase de la burguesía, con legiones represivas para sofocar cualquier acto de rebeldía que ponga en peligro la propiedad privada sobre los medios de producción. La masacre desencadenada en el Norte de Potosí fue una clara muestra de lo expuesto.

Se ratificó que la lucha antiimperialista es sangrienta y gloriosa por la heroicidad de las masas, que con sus manos crean la nueva sociedad. Los episodios como, la matanza del Norte de Potosí, apenas son un anuncio tenue de la convulsión que asoma. La victoria final de los explotados, es decir la instauración del Gobierno Obrero Campesino, será dada a luz por el devenir del proceso histórico que vivimos y la mediación de la conciencia de clase, el Partido Revolucionario.

Por Freddy Tarcaya Gallardo  

 

Nuestras Redes Sociales

24,730FansMe gusta
913SeguidoresSeguir
139SeguidoresSeguir