CONSIDERACIONES DE OCTUBRE

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

Los datos preliminares de las elecciones de este 20 de octubre, muestran un escenario político complejo donde se manifiestan reacciones diversas entre las tiendas políticas postulantes a la silla presidencial. Así podemos mencionar algunos criterios, a la espera de tener números oficiales que nos muestren la información al 100 %, principalmente del área rural y el exterior. Primero, que esta elección ha significado, por fin, la desaparición de la sigla del MNR, y por ahí también de UCS, representantes en ese sentido de la política tradicional que creímos haber desechado el 2003. Por otra parte, en estas elecciones hemos ingresado en una nueva lógica democrática con nobeles figuras como las primarias y, posiblemente, la segunda vuelta donde solo dos candidaturas deberían entrar, otra vez, en carrera electoral.

Así, con los datos preliminares de las elecciones hemos sido testigos de las reacciones que se han sucedido desde los diferentes partidos y representaciones. En este sentido, primero pudimos escuchar a representantes de la oposición que desde sus palestras enviaron un mensaje de supuesta victoria, con la deshonrosa llegada a la segunda vuelta como una muestra de la incapacidad de lograr una victoria real y contundente, como debería ser. Así Comunidad Ciudadana celebra este hito de la segunda vuelta como un gran triunfo, al estilo de tiempos del neoliberalismo donde se hacía del gobierno con poco más del 20 %, generando gobierno poco o nada representativos de la ciudadanía. Por su parte, el candidato de Bolivia Dice No, salió para aceptar su derrota, extrañamente ocupando el cuarto lugar y poniendo en cuestión a la representación del oriente boliviano, sobre todo Santa Cruz, que esta vez no otorgó un apoyo significativo a esta alianza. Por último, lamentablemente, observamos el apoyo recibido hacia el candidato por el PDC que muestra que en Bolivia existen sectores altamente conservadores y reaccionarios, que podrían manifestarse abiertamente y que esta vez lo hicieron mediante el respaldo a un discurso retrógrado, misógino, homofóbico y demás. Desde el otro lado, el candidato del MAS hizo esperar su discurso, que al contrario de otros tiempos fue breve y conciso celebrando la victoria y pidiendo esperar la consolidación de los porcentajes para recién celebrar a ciencia cierta de un nuevo mandato otorgado por el pueblo boliviano.

Por el lado de la población y/o ciudadanía, hemos sido testigos de diferentes sectores que brindaron su apoyo a los candidatos de preferencia, en muchos de los casos teniendo como trasfondo temas y prejuicios raciales, con el siempre presente complejo de renegar frente al espejo de la indianitud. La consigna del voto útil tuvo sus resultados aunque tengamos que ubicar en segundo puesto a un cuestionado candidato, que fue catalogado entre otras palabras como el mal menor sin que ello signifique necesariamente una representación y apoyo real, como en el caso del MAS que luego de 13 años de gestión, y un deterioro normal, mantiene el voto militante y sus estructuras fuertes que explican las victorias consecutivas desde el 2005. Queda de más los llamados a defender el voto, mediante el ya anunciado desacato, de ser necesario donde el discurso democrático queda por demás y se contradice ampliamente. Por lo pronto, queda esperar los resultados oficiales al 100 % para encaminar las celebraciones o la preparación rumbo a una segunda vuelta con aires de fin de año pendulando entre el Futuro Seguro o el relativo ya es demasiado que bifurcan el devenir de la política de los próximos días o los próximos meses.

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OCTUBRE, DE ZÁNGANOS E INDIOS

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

En las últimas semanas el pueblo ha sido actor de un proceso socio político importante donde a la cabeza del movimiento indígena ha comenzado una serie de movilizaciones contra las medidas aplicadas por el gobierno, las cuales están enmarcadas en el ámbito económico como una respuesta a la crisis fiscal. Entre estas medidas se tiene la eliminación del subsidio estatal al combustible lo que generó una ola de manifestaciones desde diferentes sectores encabezados por los choferes. Ante esta situación, el Presidente declaró estado de excepción por 60 días lo que trajo consigo una reacción popular con saldos lamentables de heridos y muertos. Con este marco, una marcha indígena comenzó a acercarse rumbo a la sede de gobierno por lo que el Presidente trasladó la misma hasta otra ciudad importante. De esta manera, cuando leemos este relato se puede producir un recuerdo y semejanza con Bolivia el año 2003; pero ahora nos referimos al hermano país de Ecuador donde Lenin Moreno, en función de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la frase “se eliminó el subsidio, se acabó la zanganería” ha provocado una crisis dentro de su territorio. Justamente fue a partir de esta expresión surge el movimiento de los zánganos con participación de indígenas, estudiantes y otros que todavía están movilizados con varias demandas y en una lucha acérrima contra el gobierno ecuatoriano.

El 17 de octubre de 2003 el, hasta entonces, Presidente de la República de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada salía del país, casi en un situación de huida, a raíz de la grave crisis estructural desencadenada desde un tiempo previo a la fecha mencionada. Entonces se libraba una compleja carga histórica heredada desde tiempos de la colonia, y el desencuentro sucedido con la implantación del régimen español con la frase conocida de los “500 años”. Así llegamos a ese corte en el devenir de la historia respecto de los lineamientos propios de lo que sería el derrotero en los pueblos del Abya Yala, pero junto al sometimiento instituido se fue generando una serie de levantamientos y sentimientos insurgentes y libertarios durante unos cientos de años. De esta manera, se generaron los sucesos de 1809 a partir de lo cual se establece el periodo independentista en toda la región incluyendo el Alto Perú, teniendo el momento cumbre en 1825 con la fundación de la nueva República de Bolívar.

Sin embargo, este hito de la historia no fue el final de las sociedades segregadas o excluyentes sino que dio paso a lo que se conoce como colonialismo interno donde las nuevas oligarquías se hicieron del poder para ingresar en el periodo republicano marcado por estos lastres de la colonia. Con esta característica de la estructura social superamos varias etapas dentro de este republicanismo donde los grupos de poder a partir de sus capacidades de influencia económica y política ingresaban en altos cargos de decisión para toda Bolivia. Consecuentemente, es fácil denotar que las políticas establecidas se dirigían hacia los mismos sectores de elite respecto de sus intereses sectarios y, hasta, individuales. En este escenario, al final del periodo, se consolidó un grupo identificado como el de los Barones del Estaño (Mauricio Hochschild, Simón Patiño y Carlos Aramayo), quienes manejaban gran parte de la minería ejerciendo influencia en otros ámbitos, como ser la política. Así llegamos a la emergencia y realización de la Revolución Nacional de 1952, deviniendo una serie de reformas estatales junto a la creación de la Central Obrera Boliviana posicionando de esta manera un nuevo grupo de poder, con algunos rasgos más heterogéneos.

Junto al proceso del ´52, se aplicaron medidas direccionadas al sector indígena llevando adelante la Reforma Agraria, junto a la campesinización, castellanización y el intento de anulación de las identidades indígenas originarias, bajo un modelo homogeneizador. No obstante, el proyecto fracasó y sucedieron una serie de etapas pasando por las dictaduras, el retorno a la democracia y el neoliberalismo que marcaron a la forma de hacer política en el país. En este proceso, siempre estuvo pendiente el tema indígena, considerado incluso como el problema del indio, como un aspecto permanente desde la colonia hasta, ingresado, el siglo XXI. De esta forma, hemos considerado brevemente la denominada carga histórica que tuvo como pilar central a la población indígena en sus diferentes momentos y participaciones dentro de la historia. Así, con el advenimiento de la crisis del sistema de partidos, el modelo neoliberal y las propia crisis estructural es que se conforma un gran movimiento insurgente nacional con participación de diferentes sectores sociales, urbanos y populares quienes son fundamentales en los sucesos de 2003, con varios hechos antecedentes. De esta manera, considerar un suceso de la historia aisladamente puede traernos una lectura incorrecta, sesgada o incompleta de la variedad de aspectos y elementos complejos que están en torno. Así, el 17 de octubre de 2003 se realiza un rebalse de la carga sociohistórica de desigualdades y mal manejo de nuestro país, marcando un nuevo hito para generar un sugerente proceso de reestructuración estatal junto a un proyecto de país, que hasta la actualidad seguimos construyendo, con aciertos y errores pero que sin duda representa un momento determinante de lo que es y será Bolivia en un mediano y largo plazo.

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HACEMOS NUESTRO AGOSTO

J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo de la Nación Chichas

En Bolivia existe una frase de “hacer nuestro agosto”, resignificada conflictivamente desde su origen agrícola, que se aplica a hechos o situaciones caracterizadas por el desmán, caos o desorden sin freno; al menos entre sus principales significantes. No obstante agosto representa para el imaginario nacional boliviano, precedido por la historia, una serie de momentos significativos y de importancia para mujeres y hombres. En un primer momento nos adscribimos al 2 de agosto, anteriormente conocido como “día del indio” que denotaba la gran carga discriminatoria y racista de la sociedad, minoritaria, boliviana quienes a partir de la detentación de ciertos poderes, económicos y políticos, arrebatados junto a todo el proceso colonial y el posterior colonialismo interno hacían apología de las desigualdades estructurales. Sin embargo, según dictamina el proceso social de la historia, y sus representantes, esta denominación se fue modificando y resignificando a partir de las exigencias y demandas de los propios pueblos indígenas originarios para asumir al 2 de agosto como el día del campesino y luego como “Día de la Revolución Agraria Comunitaria”, con lo cual se pretende desmontar estas subjetividades enajenadas para entendernos y reencontrarnos entre bolivianos y bolivianas desde una perspectiva más horizontal teniendo siempre presente el proyecto histórico del Socialismo Comunitario.

Como un segundo momento para recordar, tenemos la fundación de la Escuela Ayllu de Warisata, donde resaltan nombres como los de Avelino Siñani y Elizardo Pérez, que seguramente habremos asimilado a la nueva Ley de la Educación N° 070. Y esta relación, que parte de lo nominal, no debe ser azarosa sino que dentro del actual régimen gubernamental se busca revolucionar a la sociedad boliviana a partir de lo democrático y cultural, donde estos lineamientos educativos son fundamentales para el proceso apuntando a un devenir educativo y revolucionario. No obstante, todavía se ve un letargo en estos intentos u objetivos trazados que en un mediano y largo plazo deberían reconfigurar la estructura social y la forma de interrelacionarse. Igualmente, la analogía entre escuela ayllu y el intento actual de revolución educativa permite rescatar la cualidad comunitaria de la Ley donde se modifique, desde las estrategias educativas y del proceso de enseñanza-aprendizaje herederas de la escuela bancaria donde existen profesores y alumnos (alumnus), las verdades acabadas y verticales para asumir desde ese papel de alumno o alumna. Pero la problemática educativa es más amplia y compleja por lo que deberá ser asumida con atención particular, siendo el reflejo y causal de muchas de las problemáticas que venimos arrastrando en nuestra sociedad hace bastante tiempo atrás.

Como una última arista, en este texto, debemos referirnos al tan mentado 6 de agosto, asumido como la fecha de independencia y fundación de la República de Bolívar en 1825, para llamarse posteriormente Bolivia, que desde su nacimiento ya estuvo inmersa en una serie de contradicciones y pugnas, tanto internas como externas (con un 5 % de representación dentro del hecho fundacional). Entonces, nos acercamos al bicentenario de  Bolivia que luego de todo este tiempo, continúa con las problemáticas heredadas, en el intento de generar respuestas a partir del planteamiento de la plurinacionalidad planteada desde el Estado. En este sentido, el calendario cívico permite cuestionarnos de forma frontal considerando los derroteros que seguimos en la búsqueda de mejores días para Bolivia, más allá de recordatorios, desfiles y civismos, superficialmente construidos y con cierta carga chauvinista. Entonces, la realidad nacional (plurinacional) contemporánea es el producto de todo un proceso histórico y social, complejo desde sus inicios, que debe ser desentramado para entender a todo un país, que como muchos otros, si no todos, pretende contar con mejores condiciones de vida para ésta y próximas generaciones. En este derrotero, los principales cambios efectivos que sucedieron en el último tiempo, fueron trabajados y gestados desde abajo por una gran variedad de sectores y movimientos sociales, donde los pueblos indígenas se constituyeron como sujetos protagónicos hasta nuestros días. Así, transcurrimos las “fiestas patrias” y esperemos no haber hecho nuestro agosto, a la manera antes descrita, sino haber logrado alejarnos de estas simplezas adscritas como costumbres y tradiciones en torno a un sinsentido del pasado y del futuro, con una actualidad de solamente “pasar el día”, algunos entre la sobreviviencia y otros en la frivolidad, claro “haciendo su agosto”.

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TUPIZA, DE CARTAS Y FALACIAS

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

Qué se puede decir nuevamente en esta fecha, 4 de junio, y el recordatorio de los 445 años de la “fundación” de Tupiza. Primero, que nos habían hecho creer que éramos la primera ciudad fundada por españoles, con todo el honor y la carga social e histórica que esto significa; pero celebrar y reconocer a los primeros días del sexto mes del año 1574 directamente nos quita este denominativo de ser los primeros en ser fundados. Por otra parte, resulta siempre contradictorio hacer apología de la opresión y sometimiento mediante una celebración del comienzo de una era de explotación y abusos por parte de los españoles a nuestra población de los denominados indomables Chichas. Entonces, por qué deberíamos seguir realizando estos festejos que nacieron de la reunión de unos reducidos “ilustrados” y de manera azarosa decidieron muy aventuradamente dictaminar al 4 de junio de 1574 como la fundación de Tupiza, antecedidos por la conformación del Comité Pro Cuarto Centenario en 1968, oficializando en algún sentido, esta fecha especulativa e improvisada.

Pero en fin, han pasado casi cuatro siglos y medio desde lo sucedido en la susodicha fundación y al haber ignorado todo lo acontecido en esos tiempos ahora rendimos tributo a la explotación y violencia hacia nuestros antepasados. Así, desde esa fecha, sucedieron muchos episodios en la historia de los Chichas donde siempre se ha identificado el sentido libertario de esta población que durante varios momentos se levantó contra este régimen en la búsqueda de ese espíritu autónomo que había sido característico en cada periodo. Lamentablemente, el repaso de la historia solo ha llegado hasta tiempos de la colonia desde donde parecería que se tiene una cronología válida, mucho más con el visto bueno de la fundación como un reconocimiento de la validez para la existencia de este pueblo ancestral y preincaico. Sin duda, la historia oficial suele tener una exigencia de que los pueblos de, la actual, Bolivia cuenten con una fecha de fundación para existir de manera formal en el escenario nacional pero afortunadamente esta perspectiva ha ido cambiando y ahora vamos más allá del simplismo y el enfoque colonial.

Una de las falencias de la construcción identitaria del pueblo chicheño ha sido la carencia de investigaciones rigurosas y especializadas que rastreen los derroteros de los Chichas originarios donde se devele, por ejemplo, los calendarios festivos que se solía tener antes de la colonia, y cómo no antes del incario, además de la cosmovisión. Con este trabajo se podría tener avances importantes en lo concerniente a la identidad de la región más allá de esa construcción mestizada con lo venido junto a la colonia. Sin embargo, de la misma forma que se exige la formalidad dentro de la historia, ahora tenemos un recurso importante para utilizar como atenuante de las invenciones imaginarias a decir de la Carta Orgánica Municipal de Tupiza de la Nación Chichas donde se ha dado un importante viraje respecto de la percepción sobre nuestra identidad rompiendo con lógicas miopes, señoriales y localistas que han afectado en la integración chicheña, pretendiendo mostrar a Tupiza como sinónimo de Chichas en detrimento del resto de provincias sureñas.

En este sentido, la Carta Orgánica Municipal de Tupiza de la Nación Chichas, de forma contundente y conclusiva, ha anulado al 4 de junio como fecha de fundación y más bien resalta el 7 de noviembre de 1810 donde se dio un paso importante para la emancipación de los libertarios Chichas, con los ineludibles levantamientos indígenas precedentes. Así, es menester entender que no necesitamos una fecha para celebrar la opresión, por lo tanto habrá que esperar la promulgación de la Carta Orgánica junto a la erradicación del falso protagonismo de las fundaciones coloniales basadas en sometimiento, junto a la compleja deconstrucción de la  tradición y costumbre en la cual la población se ha ido subsumiendo desde los años ’70. Consecuentemente, basados en la normativa municipal, deberemos direccionar nuestra atención hacia el “Mes Cívico Patriótico” de noviembre donde se encuentran la ya mencionada batalla de Suipacha, dentro del Artículo 3 de la Carta Orgánica donde se dictamina “Se establece que la fiesta grande y la fecha más importante del Gobierno Autónomo Municipal de Tupiza de la Nación Chichas y el acto central del mes cívico es el 7 de Noviembre día de la Batalla de Suipacha (Primera Batalla de la Independencia Americana librada frente a los invasores españoles el año 1810) y se reconoce como único día festivo con feriado municipal, con actividades previas, desfiles cívicos, serenatas veladas y otros actos culturales. De acuerdo a reglamentación específica” (VI.5). Con lo mencionado, queda pendiente el 17 de noviembre oficializada como fecha de Refundación de la Nación Chichas de la cual Tupiza fue y es parte fundamental para seguir este proceso reconstitutivo de la historia profunda de nuestro pueblo.

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VIENTOS DEL SUR PARA UNA NACIÓN

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

Este libro sirve para descubrir los orígenes de la relación con el departamento de Tarija, la cercanía con La Quiaca, República Argentina y las rivalidades con Tupiza, aunque un tanto tormentosas, superadas en la actualidad, gracias al desprendimiento de hombres [y mujeres] notables”. Este es uno de los párrafos con los cuales la autora, María Elena Chambi Cáceres, abre de forma provocativa para seguir profundizando en una amena lectura que casi impide cualquier pausa hasta finalmente concluir el texto. Así, el año 2013 salió a la luz un importante libro que muestra el devenir de los hechos concernientes a la capital fronteriza y de la Provincia Modesto Omiste, Villazón, bajo el título de “Vientos del Sur” y que sirve como un merecido homenaje a la frontera sur de la Nación Chichas, en territorio boliviano. Con este marco, las líneas comienzan en los albores de esta parte chicheña, bordeando la mitad del siglo XVII donde un latifundio va a tener un rol preponderante para impulsar a este lugar del país.

De esta forma, el texto citado pretende brindarnos otra perspectiva desde la visión de sus principales actores para comprender la necesidad de una administración propia, que puede haberse debido a la dejadez y olvido por parte de las autoridades de turno además de intereses particulares por seguir potenciando la economía local. Sin embargo, la autora se encarga de presentarnos, con un criterio cabal y serio, todos los argumentos y sucesos que permitieron el florecimiento de estas demandas para que luego de varias movilizaciones y luchas sociales se pueda concretar la creación de la Segunda Sección Municipal y después la nueva provincia, Modesto Omiste. Así, entre otros aspectos, por demás sugerentes, encontramos los momentos de integración regional chicheña (luego de la saga “separatista”) ocurridos cuando, por ejemplo, se conformaron cuadros futbolísticos con jugadores de Tupiza y Villazón para hacer frente a los rivales del vecino país. De esta manera, a más de rastrear las diferencias generadas entre estos pueblos podemos escudriñar los orígenes comunes y las relaciones que se establecieron para entender la actualidad de ambos lugares.

Con seguridad, dentro del presente artículo no se podrán reflejar todos los hechos, desencuentros y anécdotas narradas por la autora, pero solo se pretende generar un espacio para ir desmontando o replanteando conflictos y rivalidades imaginadas a la luz de otras perspectivas. En la actualidad, toda la región viene trabajando en un proceso de integración donde este tipo de rencillas se vayan superando y dejando en el pasado para poder, desde la unidad, proyectar los nuevos derroteros que se vayan a seguir junto a la arenga de “Tupiza-Villazón un solo corazón”. Es importante recurrir a este tipo de lecturas que nos permitan zanjar los supuestos históricos que pueden haber mellado una identidad común y colectiva que ha pervivido a cientos de años. Esta vez, 20 de mayo, Villazón celebra un nuevo aniversario del cual debemos hacernos parte activa para mostrar con acciones el sentimiento de fraternidad existente entre pueblos, divididos fortuitamente por límites inexistentes. Ahora es el tiempo de la integración donde las Provincias, ciudades y comunidades se encuentren esta vez bajo la bandera de la milenaria e histórica Nación Chichas rumbo a su Reconstitución.

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KUNZA, DEBATES IDIOMÁTICOS

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

Hasta hace algunos años, como en la actualidad, cuando se pretendía considerar los puntos de análisis sobre los Chichas se ingresaba en un debate amplio y de varias aristas, no obstante existía una limitante; el idioma. Desde este punto de vista, la argumentación se truncaba luego de exponer la existencia de ciertas toponimias de la región, las cuales se habían heredado del idioma perdido de los Chichas como el Tupiza, Quiriza y Palquiza entre otras. Así, siempre quedaba pendiente el avance hacia un planteamiento más estructurado de lo que fue, o es, el idioma propio. En este sentido, otro aspecto, siempre llamativo, trata del modismo al hablar donde todavía perviven palabras “extrañas” y diferentes de lo que podría venir del castellano o quechua, como idiomas que lograron articularse en nuestra población, por diversos mecanismos como el “po”, “velay”, “ochar” y otras.

Estos modismos generan una interesante asociación identitaria con lo chapaco ya que las características al hablar son muy similares, además de otras costumbres encontradas en los Chichas y en territorio tarijeño, actual donde lo que se denomina lenguaje popular o criollo mantiene palabras sugerentes en vinculación, tal vez, con el idioma de los Chichas. No obstante, ya es sabido el proceso histórico donde colonias de gente originaria de los Chichas fueron trasladadas hasta ese lugar para que con ese enclave se vaya a fortalecer la defensa de la frontera con los Chiriguanos; entonces se tiene a los Chichas como una de las vertientes identitarias principales en la población tarijeña, lo cual explica por si misma lo descrito al inicio de este párrafo. Pero, estas son simplemente algunas líneas de reflexión presentes en las hipótesis manejadas y que denotaban la existencia de un idioma propio de los Chichas que se había extraviado en algún tiempo y lugar, del cual hasta hoy volvemos a encontrar sus derroteros.

Ya ingresado el siglo XXI, se presenta una significativa investigación que lleva por título “Kunza, el idioma de los Chichas” que abre todo un complejo panorama con surcos de develación respecto del idioma chicheño rastreado y recuperado. En esta publicación, Freddy Tarcaya, su autor, expone y argumenta de forma extensa el proceso que se siguió para concluir y nominar al Kunza como el idioma de la Nación Chichas. Dentro de esta publicación, además se comienza con una descripción territorial de los Chichas donde resaltan las diferentes parcialidades chicheñas, que a su vez nos permiten entender el alcance y extensión que llegó hasta departamentos como Tarija, Chuquisaca y países como Argentina y Chile, como dijimos a partir de las parcialidades. En el grueso del trabajo se encuentran varias aristas del idioma en cuestión, el Kunza, donde se articula cualidades varias que permiten construir esta argumentación desde diferentes perspectivas de los rastros dejados y encontrados de la presencia de este idioma y que logró permanecer vigente hasta nuestro tiempo. De esta manera, las toponimias han sido superadas y se desenvuelve todo un glosario de palabras y significados del Kunza, que pasó por varios periodos temporales y que permanece, mimetizada, en utilización actual en el hablar cotidiano de nuestra gente. Con el Kunza, y sus implicancias, se abren una serie de vertientes que ayudarán a fortalecer la proyección y reconstitución de la Nación Chichas, a partir de lo cual, con seguridad, se ampliarán las visiones y el debate con la complejidad y amplitud que implica entender a los Chichas y sus proyecciones.  

El Kunza como idioma de la Nación Chichas resulta motivo de debate, lo cual no le quita el gran aporte a la identidad chicheña cubriendo un gran vacío existente por mucho tiempo y que ahora permite la consideración dentro de las Naciones Indígenas Originarias del Estado boliviano. En este marco, actualmente se viene trabajando la constitucionalización del Kunza, junto al Joaquiniano y el Paunaka, hecho muy relevante impulsado por el Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas (Ipelec). Dentro de este contexto, Acción nacional Chicheña está promoviendo un espacio de debate que permita dilucidar algunas cuestiones manifestadas pero que principalmente no trunquen el proceso de constitucionalización del idioma de la Nación Chichas, junto a su consecuente reconocimiento enmarcado entre las 36 NPIOCS actuales así como avanzar hacia la búsqueda autonomía y autodeterminación del histórico territorio chicheño.

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‘TA(MAL) TUPICEÑO

J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo de la Nación Chichas

Existen dichos populares que buscan mostrar “verdades” respecto de diferentes situaciones manifiestas en el día a día, ya sea en colectividades o individualidades; así, nos encontramos con el famoso “pueblo chico, infierno grande” aplicable a lugares donde la población tiene un número reducido y nos podemos conocer, casi, entre todas y todos. Así, se encasilla a cierta localidad dentro de este tipo de clasificación que no necesariamente es positiva y es aplicada sin una reflexión necesaria. Entonces, ingresamos a considerar el sentido crítico que deben tener las personas respecto de una serie de criterios que incumben a la vida personal y familiar, respondiendo a sus intereses, casi, inmediatos. No obstante, esta situación suele recaer en el ser criticón que busca siempre la paja del ojo ajeno y las faltas del resto de personas. Esta situación nos introduce en una relación siempre conflictiva de encontrarse a la defensiva, y su consecuente ofensiva, que va en desmedro de la generación de una comunidad y la buena vecindad.

En toda la extensión territorial de la región de Los Chichas, además de otras regiones y países, encontramos un alimento común que caracteriza a nuestra cultura e identidad, a decir del tamal presente en espacio boliviano y también argentino, siendo uno de los más representativos y diferenciadores de la gastronomía chicheña. No obstante, esta vez nos referiremos al tamal tupiceño, en específico, que nos permita algunos juegos del lenguaje más allá de la simple palabra y su etimología; siendo Tupiza la región tradicional por excelencia en la elaboración de tamales, dentro de nuestro país. Así, es sugerente la definición encontrada en diccionarios varios donde se define al Tamal, que proviene del náhuatl tamalli, y significa envuelto como: 1. m. Am. Especie de empanada de masa de harina de maíz, envuelta en hojas de plátano o de la mazorca del maíz, y cocida al vapor o en el horno. Las hay de diversas clases, según el manjar que se pone en su interior y los ingredientes que se le agregan. 2. m. Col., Cuba, Ec., El Salv., Guat., Hond., Méx., Pan. y R. Dom. Lío, embrollo, pastel, intriga. (http://dle.rae.es/). Entonces, asumiendo una posición relacional entre las definiciones y connotaciones existentes dentro de la palabra podemos indicar esta coincidencia llamativa con el alimento en sí y el figurado vinculado a embrollo e intriga con significantes retóricas.

“Pucha que chura es mi tierra/pucha que chura es mi tierra/ahura el tamal está mal/y no hay tambos de chicha, no” es una de las estrofas dentro del álbum de los Ovejas Negras Fuera del Corral donde se encuentra también un juego del lenguaje sin duda sugerente para realizar una lectura de la sociedad tupiceña-chicheña. Así, de nuevo podemos vincular un sentido que daña nuestra comunidad con un sentido de crítica desmedida, y hasta injustificada y sinsentido, como un mal hábito de coexistencia entre vecinos de un mismo espacio que solo con un pretexto ilustrativo vinculamos al tamal como el alimento y la palabra, permanentemente presentes en lo cotidiano asociando a otra frase que indica “eres lo que comes”. En este sentido hemos sido testigos de una serie de proyectos truncados o boicoteados por la sectorialización y divisionismo entre propios lo cual ha sumido en el letargo y estancamiento a nuestros pueblos sureños. Por tanto, habrá que adquirir el necesario sentido, primero, autocrítico para tratar de mejorar de forma individual y después generar opinión propositiva y en positivo para fortalecer los lazos y el capital social que mejore el tejido social y la concordia de una población de fuerte identidad y cultura que tiende a ser dividida por este tipo de sentimientos y formas de relacionamiento. Por último, habrá que convertir a nuestro entrañable y significativo tamal en un “tabien” considerando el sentido simbólico relacional entre mujeres y hombres de Tupiza y los Chichas para seguir avanzando dentro de una relación armónica y complementaria en pro de mejores día para toda la región integrada y hermanada. 

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UNA OPCIÓN RELIGIOSA

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

El paso de Jesús a representado y dado origen a diferentes interpretaciones de su significado y el objetivo que tuvo en este camino. Así representó una revolución política y religiosa contra un gran imperio como era el romano donde mediante una gran hazaña logró establecerse como uno de los mayores representantes de la religión que permanece vigente, en gran parte del planeta, hasta nuestros días, bajo una lógica considerada como socialista a partir de la premisa del “ama a tu prójimo como a ti mismo” y toda las manifestaciones realizadas en contra del sistema establecido en aquellos tiempos, incluso plantear contradicciones con el antiguo testamento, demostrando que las bases de la religión no deben ser dogmáticas, sino revolucionarias para el bien de la comunidad. En la actualidad, se instauró la Semana Santa como festividad que recuerda estos sucesos donde un hombre logró la eternidad al vencer a la muerte; es dentro de estos días que las costumbres han tomado diversas formas dependiendo del contexto en el que sean celebradas teniendo como eje central a la familia y el tiempo de compartir.

Semana Santa ha transcurrido, una vez más, con las características principales de nuestras tradiciones como parte de este calendario anual de recordatorios, en este caso religiosos. Hemos conmemorado los momentos críticos que pasó Jesús dentro de la denominada pasión, muerte y resurrección que hasta nuestros días marcan un camino para todas y todos lo creyentes en la entrega del hijo de Dios para el perdón de los pecados. Pero el paso del maestro no fue simplemente una forma en que la humanidad admire al personaje y recuerde estos hechos una vez al año, sino que es la vía simbólica que todos deberíamos transitar en la misión de religarnos con Dios para dejar atrás un fútil feriado del calendario con sus implícitas prácticas y rutinas, amparadas por las costumbres y tradiciones. Así, el paso de Jesús por la tierra ha quedado como un gran hecho que permanece hasta nuestros días mostrándonos el sendero y llevando consigo un profundo significado que deberemos ir decodificando para alejarnos de la letra muerta que puede significar la biblia si es que la leemos como un libro más entre otros.

Luego de la festividad va quedando atrás el recuerdo de Jesús, que seguramente emergerá nuevamente el próximo año cuando retorne esta celebración, y junto a ello volvemos al imperio del egoísmo e individualidad característica de los tiempos contemporáneos marcado por el consumismo y capitalismo exacerbado. Esto es algo lamentable porque el sentido de la semana santa suele reducirse a unos días que, al igual que otras conmemoraciones, adquieren mecanicismo y repetición como parte de la ciclicidad del año quedando olvidados y relegados luego de la fecha en cuestión. La semana santa es uno de los mayores símbolos de la religión católica que representa la muerte de nuestros defectos para que, al igual que Jesús hecho Cristo, tengamos la dicha de tener otro cuerpo y renacer en virtudes evadiendo así la muerte segunda como dijo el Nazareno. Cada elemento de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo lleva consigo un símbolo más por descubrir, con lo que podamos tener la oportunidad de llevar y tener una mejor vida, que desde el nivel espiritual se refleje hacia el exterior. Hay que quitar la superficialidad de estas fechas para encontrar esa verdad que nos hace libres, y que solo reside en Dios y el cambio de nuestro ser interior. Los símbolos siguen presentes pero hay que realizar el trabajo de interpretarlos para no vivir con creencias superficiales que duren unos pocos días y que luego no hayan tenido ningún efecto real. La revolución espiritual ha quedado planteada por Jesús y, 2019 años después, todavía seguimos en esa lucha por transformar drásticamente nuestra manera de vivir en un cambio estrictamente personal a nuestro interior como es el trabajo ortodoxo religioso que rompe con una iglesia o creencia y que se encuentra en cada uno como un reto para ser vencido a cada instante.

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NIÑEZ Y LA CIUDADANÍA DEL MAÑANA

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

Las niñas y niños de esta y todas las generaciones pasadas, de las que fuimos parte en algún momento, sin duda son el patrimonio colectivo de toda sociedad y sobre este sector debería estar concentrada gran parte de nuestra atención de forma comunitaria. En este sentido, los diferentes niveles del Estado deberían tener como una de las principales prioridades la atención a este grupo al igual, y complementariamente, que la sociedad civil que tiene la responsabilidad cotidiana de albergar en su seno a las y los niños. Pese a algunas reflexiones que se realizan en pequeños espacios comprometidos con esta problemática, las respuestas son pocas o al menos no son tan efectivas como deberían y por tanto se va agudizando la vulnerabilidad de esta población que durante abril festeja su mes con más preguntas que respuestas, incluido Joan Manuel Serrat (dentro de la lógica adultocéntrica) manifestando “Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar”.

En la pretensión de tener una lectura más positiva de esta situación podemos hablar de algunas políticas, o más bien proyectos y programas, que se vienen impulsando en algunas instancias estatales en la búsqueda de reducir los índices negativos que muestren a estos pequeños habitantes con acceso a mejores condiciones de vida. A nivel nacional, podemos mencionar al Seguro Universal Materno Infantil y el pago del Bono Juana Azurduy que podría impactar en las etapas de embarazo y otorgar mayor estabilidad a las madres en gestación al igual que brindar un seguro para los recién nacidos hasta sus dos años. En correlación, el gobierno central tiene como una política, en el marco de la redistribución de recursos, al Bono Juancito Pinto el cual existe a partir de la nacionalización de hidrocarburos y el impuesto directo a los hidrocarburos, como principal fuente de financiamiento. No obstante, se cuestiona la sostenibilidad de este beneficio que además solo favorece a un sector de estudiantes de colegíos fiscales. Hablando del nivel local, se puede mencionar una sugerente iniciativa que se pretende implementar en algunos municipios en referencia al programa Ciudad Amiga de la Infancia que junto a UNICEF busca destinar recursos para la generación de planes, programas y proyectos de forma exclusiva y focalizada en niñas, niños y adolescentes NNAs para tener un impacto de mediano plazo, y el cual se prolongue aun más. Así, esta es una interesante forma de que se genere respeto por los derechos de la niñez que en su generalidad son vulnerados por los actores sociales y políticos en todo ámbito.

Las formas de constituir las futuras ciudadanas y ciudadanos dependen en gran manera del legado que dejemos actualmente y esto involucra a toda la sociedad y ámbito de intervención de las personas. Las niñas, niños y adolescentes están siendo educados dentro de una realidad concreta enmarcada en maneras de ver la vida con imaginarios y subjetividades que vienen influenciadas desde diferentes fuentes. El tema resulta aun más complejo pero la problemática y los involucrados en la misma son estas y estos pequeños acompañantes del día a día que crecen enmarcados en nuestro ejemplo ya sea como madres, padres, autoridades y otros. La responsabilidad es muy grande y está compartida por toda la comunidad para que en el futuro tengamos una mejor o peor sociedad, pero esta situación debe ir más allá del discurso, y mucho más del discurso direccionado que piensa en la niñez como un objetivo de intereses al cual se puede abordar para conseguirlos. La realidad viene cambiando rápidamente y las formas de entenderse a la niñez de hace algunos años es muy diferente en la actualidad, así también están de por medio las formas de interactuar que se tiene hoy en día lo cual puede ser otro factor importante para las construcciones sociales del futuro; por tanto queda mucho por pensar y reflexionar para brindar un aporte positivo en la ciudadanía del mañana.

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MEMORIAS DE UNA “REVOLUCIÓN” INCONCLUSA

Por: J. Augusto Yañez Vargas Sociólogo-Cuentista Social Twitter @YanezApostillas

Año 2019 y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) va con candidato propio a las elecciones nacionales del octubre próximo en Bolivia, el cual se presenta con una frase que dice “soy como vos”, misma que se va desmoronando cuando uno conversa con gente del pueblo, del pueblo tarijeño (tierra compartida con el hombre histórico de MNR, Víctor Paz Estenssoro). En este marco, ha transcurrido casi setenta años desde que se vivió la Revolución Nacional de 1952, y hasta estos días seguimos visibilizando que las reivindicaciones de los sectores excluidos siguen latentes hasta la actualidad y en este recuento podríamos incidir en algunos puntos de análisis. En primer lugar, la revolución popular, fue cooptada por un partido político que no llegó a tener un horizonte claro en cuanto a los lineamientos que iría a seguir en el transcurso de la historia, muchas veces en nombre del pragmatismo. De esta manera, la muestra más clara se vivió con la humillante expulsión, en diferentes épocas, de sus máximos dirigentes, a causa de su falta de capacidad de comprensión de una realidad tan compleja como la boliviana.

El transcurrir de la historia, en la mayoría de las veces, responde a las huellas dejadas en el pasado y fue así como se gestaría la Revolución del ’52 cuando la población boliviana va a tener un encuentro mutuo, dándose cuenta que existía un oriente y un occidente viviendo en un mismo territorio y bajo una misma bandera en el periodo previo correspondiente a la Guerra del Chaco. Esto sumado a una mala política gubernamental manejada por una oligarquía, donde el poder se encontraba concentrado en determinados sectores, lo cual se arrastraba desde la independencia, iría generando el espíritu nacionalista y de amor por la patria, una sola patria bajo el modelo del Estado-nación. Es así como se consolidaría esta revolución el año 1952 con la toma del poder y “anulación” de la rosca minero-feudal, quedando el Gobierno en manos del MNR, con lo que posteriormente se tendría acontecimientos sugerentes, pero demarcados por luces y sombras.

Entre lo que se puede rescatar tenemos; el voto universal, la reforma agraria y la reforma educativa; que sin duda tuvieron un importante rol para posteriormente ir generando algunos cambios de manera progresiva. Lo lamentable fue que estas políticas no llegaron al nivel de impacto que deberían, ya que en muchos casos solo sirvieron para hacer que se fortalezca una nueva oligarquía, la que vienen jugando hasta nuestros días roles negativos en la política y la economía nacional. Es así como esta oligarquía, a costa de los sectores populares, accedió a este poder que mantuvo las desigualdades luego de la etapa revolucionaria, llegando a hacer un abuso extremo de éste, poniendo a su servicio campos de concentración para acallar a la oposición de una manera nefasta. Además, es importante conocer que estas medidas extremas de la revolución llegaron hasta nuestra región, como menciona Mario García en su libro “Tupiza, leyenda y poesía”, por ejemplo cuando Juan Lechín llega a Tupiza con sus hordas mineras para tratar de hacer “volar” la Plaza Independencia con dinamita, hecho que fue evitado por vecinas y vecinos de las inmediaciones. Ello porque ésta era considerada un símbolo de la rosca minera, al tener como monumento principal a José Avelino Aramayo, todavía presente al centro de la plaza. De esta manera, los hechos sucedidos en 1952, y años previos, nos permiten tener una perspectiva historia de las demandas de gran parte de la población boliviana, que fueron ignoradas desde inicios de la república y que surgen de forma permanente y recurrente a lo largo de la historia y que nos ayudan a entender el devenir de la actualidad bajo una perspectiva de la formación social boliviana. Así, con lo manifestado, observamos que, ya entrado el siglo XXI, las desigualdades siguen vigentes en el país y se hace necesaria, tal vez, otras revoluciones que logren concretar estas revoluciones inconclusas.

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